Por la gracia de Dios, hoy en pleno camino a Belén, nos topamos con este hermoso Evangelio . Y así como cuando uno va de viaje necesita parar en el trayecto para descansar, recuperar, cargar energías y así poder continuar el tramo que falta. También hoy Dios nos ofrece descansar en el corazón de Jesús para “recuperar” y “continuar”. “yo los aliviaré” nos dice Jesús, y así él mismo se nos ofrece como descanso aliviándonos la pesada carga del vivir cotidiano. Quizás por distintos motivos vivimos afligidos y agobiados, gastamos energías en cosas del todos los días que no nos conduce a ningún lado. Esto nos produce un desgaste mental y físico haciéndonos creer que quizás estamos enfermos de depresión. Muchos van al psiquiatra porque se sienten deprimidos, cuando en realidad no lo están, sino que están cansados. Los pensamientos rumiantes, los sueños ambiciosos, etc… son a veces derroches de energías, que si la supiéramos invertir en Dios, él mismo sería en nosotros esa fuente de energía inagotable. Cuantas veces hemos manejado un automóvil y apesar de acelerar tanto o ir en altas resoluciones, y no tener un destino, o un trayecto seguro por donde transitar, terminamos recalentado el motor interno y terminamos fundiéndolo. Quizás también pensar que tipo de combustibles nos alimentamos para seguir moviéndonos. Se dice que la nafta o el gas oíl son combustibles extraídos de restos fósiles o mejor dicho de “muertos”. Este tipo de combustible es sucio porque contamina, a demás tarde o temprano se termina agotando. En cambio la energía tomada del sol es limpia e inagotable. ¿Con cual combustible alimentas tu vida? Con combustibles fósiles como ser el ego, el esoterismo, la cábala, el reiki, etc… o con la energía que viene de Dios que es la oración, los sacramentos, la obras de misericordia, etc… Hoy Dios nos deja muy bien en claro el como continuar viviendo este Adviento, en donde descansar y de donde obtener esa energía pura y limpia que nos hace a todos recibirla. Amén.

Daniel Rivas