Hoy Dios nos regala vivir este día en donde el sacerdote nos impone las cenizas en la frente rezando una oración que nos dice “polvo eres y al polvo volverás”. Dios, que formó a Adán del polvo de la tierra, anuncia que Adán algún día morirá y volverá al polvo. Esta sentencia tiene su origen desde el pecado de Adán y Eva, y en cada Miércoles de Cenizas se nos recuerda esta condición, no para recordarnos de que somos polvo y cuando muramos volveremos a serlo y listo, ¡gracias por los servicios prestados en esta vida!. Sino que se nos introduce en la CUARESMA y este es un camino de vida eterna en Jesús, porque también se nos reza en el mismo acto “Conviértete y cree en el evangelio”.
Y la Conversión es un trabajo de todos los días, ayunando y privándonos del placer del pecado. Ofreciendo como limosna lo que quizás nos cuesta dar, como por ejemplo prestarle atención a la persona que tengo a mi lado. Y orando, para mi la oración no se trata tan solo de dirigir una palabras bonitas a Dios o pedir por alguien en especial, sino que orar es vivir el evangelio las 24 hs. o sea ser como Jesús. Teniendo presente estos tres pilares evangélicos estamos muy seguros de que en Dios de nuestro polvo hará hijos y que habitaremos con él por el resto de la eternidad. Que así sea.