¿Que ves cuando te ves?
¿Quién sos para vos mismo?
¿Que dice tu cabeza sobre ti?
¿Que dice tu corazón cuando te miras al espejo?
Estas son unas de las preguntas que me surgieron mientras hacía la Lectio Divina. Porque en base a esto me debo descubrir si estoy en condiciones o no de anunciar el Reino de Dios. He sacado como conclusión que no estoy apto para anunciar a Jesús, ni mucho menos a proclamar su mensaje en aquellos lugares en donde él me quiera enviar porque soy un terrible pecador que necesita ser sanado y curado por la misericordia de Dios. Siento que no soy ningún santo, que no soy perfecto, que no estoy instruido, ni mucho menos vivo una vida de oración y plena comunión espiritual y en gracia con Dios.
Pero el Espíritu Santo me condujo a pensar y sentir como es la mirada de Dios para con el ser humano. Sentía que todos somos hijos, que por más que seamos pecadores o santos, el nos ama sin medida. Que mira con especial atención y dedicación a aquel que sufre alguna enfermedad en el cuerpo o en el alma. Así como una madre y un padre dedica especial atención a algún hijo con alguna discapacidad porque sabe que no puede comer por sí solo, caminar o vivir y desenvolverse en la vida con plena libertad, que así mismo Dios se dedica a aquella persona que en su vida o alma sufre pesadas cargas producto de las cruces o del pecado. Al que sufre lo mima con más dedicación para calmar su dolor. Al que le cuesta levantarse, una y mil veces lo ayuda para que después del tropiezo y del golpe, nos podamos levantar, sanando nuestras heridas, y así continuar dando pasos hasta poder aprender a caminar. Él ante nuestras ansiedades por el dinero que no alcanza, por los ataque de pánico por la incertidumbre de lo que vendrá, por nuestro cansancio cotidiano que ahoga la esperanza de que en cada mañana algo bueno pueda pasar, Dios nos dice, “POR NADA, PERO POR NADA TE PREOCUPES, TU VE A ANUNCIAR EL REINO, TU VE A DECIRLE AL MUNDO COMO SOY YO, COMO TE TRATO, QUE NO TE MIRO SEGUN LA MIRADAS DE LOS HOMBRES SINO QUE YO TE MIRO Y TRATO POR LO QUE SOS REALMENTE PARA MI, UN VERDADERO HIJO DEL CUAL ESTOY ESPECIALMENTE ENAMORADO Y QUE A PESAR DE TODO EL BIEN O MAL QUE HAGAS YO JAMAS TE ABANDONARÉ” . Que así sea
Daniel Rivas