Feliz y bendecido día querida familia del amor de Dios.


El cantante popular Pedro Capó nos deleitaba con una hermosa letra en la canción de su último hit “FIESTA”, dice así: “la gente buena no muere, se siembra”. Y así de esta manera cambia totalmente nuestra mirada sobre la vida y ese paso a la muerte. Pero en realidad no hay nada nuevo en esta canción sino que reafirma, confirma y da testimonio evangélico de la palabra de Jesús. Justamente en el evangelio de hoy y sumado con la primera lectura, se nos habla de la “siembra”. Nuestra percepción primaria sentimos que San Pablo dice que el dar, el ofrecer, el entregar, hasta el modo -“porque Dios ama al que da con alegría”-. Pareciera que trata de todo aquello que a nivel periférico podemos ofrecer a
para los demás. Dar todo lo que tengo hacia a fuera, para los demás. Mientras más demos, seremos recompensado abundantemente por Dios. Así dice el apostol :”El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia”. Pero en el evangelio Jesús no habla de dar a nivel “periférico ” lo que nosotros tenemos o quizás nos sobra. Al contrario es muy puntual “DARNOS A NOSOTROS MISMO”. En un rato volveré a puntualizar sobre las palabras de Jesús. Quiero hacer un mini recorrido sobre los registros evangélicos en donde Jesús destaca ese dar según San Pablo. Sin mantener el orden tenemos a Zaqueo (Lucas, 19, 1–10) quien después de haber tenido un encuentro personal con el Mesías, ofrece con alegría la mitad de sus bienes para dárselos a los pobre “Señor, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo. Y si he robado algo, devolveré cuatro veces esa cantidad.” Otro ejemplo es la ofrenda periférica es la Pobre Viuda en el templo, “… esta viuda pobre echó más que todos los que han echado al arca, “porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento” (Marcos 12:43−44). De nuevo aquí podemos meditar como Jesús destaca y alaba la acción de ambos y más que nada sabe que lo que dieron, mucho o poco, lo hicieron desde el corazón con una mirada puesta en el cielo. Por otro lado tenemos al Joven Rico (Marcos 10:17-30) que a pesar de ser super legalista obedeciendo a raja tabla la Ley del señor, y después de haber tenido un encuentro personal con Jesús, no pudo ni siquiera desprenderse de un centavo, ya que estaba completamente atado a este mundo por toda su riqueza o quizás estaba atado a sus riquezas y así se privó de todo los bienes del cielo. Por otro lado tenemos a quienes dieron como ofrenda a Dios con sus vidas. Aquellos que cayeron en tierra, murieron, y dieron abundante frutos. Los conocemos muy bien y no hará falta entrar en detalles de sus vidas. Tenemos a María y a José, que con su sí, se ofrecieron y renunciaron a sus vidas normales, comunes y/ordinarias con sus sueños y preyectos propios/familiares. Y se convirtieron en ofrendas sagradas para que en ellos Dios obre la redención del mundo. Podemos también poner como ejemplo a Juan el Bautista, los Apóstoles, María Magdalena, los santos martires y muchas más personas que a lo largo de la historia de la iglesia fueron verdaderas semillas que cayeron en tierra y murieron, dieron frutos del Reino y gracias a ellos hoy nosotros podemos gustar de todos esos frutos celestiales.
Volviendo al evangelio y a Pedro Capó, el paso de la vida a muerte sin Dios desgraciadamente la llamamos MUERTE. Pero con Dios, la llamamos PASCUA. La diferencia entre una cosa y la otra es que la primera asola el sufrimiento y dolor por parte de quien muere y de quienes lo llorarán en su partida. En cambio el hombre de Fe, de Esperanza y de Amor en el Dios de la vida, jamás llora en su pascua, sino que hace fiesta, porque sabe que recibirá el mayor fruto que Jesús nos regaló con su Siembra, la RESURRECCIÓN. Cuida tu siembra, no temas en dar lo que tengas en los bolsillos, o en tu billetera. Da con alegría, porque Dios todo lo ve. No des con el deseo de que Dios te recompensará, no seamos COMERCIANTES de los dones de Dios. El cantante Fito Paéz dice “dar es dar”, y listo. De ahí en más que nuestra mayor alegría se refleje en aquellas personas que reciben nuestra ofrenda. No temas en dar la vida. Sé ofrenda viva apasionada en darlo todo. Que el ego muera y se convierta en frutos lavando los platos a tu mujer después de que ella preparara la cena para toda la familia. Ofrece tu vida limpiando el baño para que tu mujer descanse. Si estás muy cansado despues de trabajar, ¡que mejor oportunidad para cocinarle a tu familia y así le damos una mano a la patrona para que ella ayude a los niños con las tareas escolares!. Quizás podemos morir a nuestra zona de confort para hacer con alegría aquella tarea o quizás en aquellos lugares que todos rechazan y así podremos dar testimonio de Pascua a quienes no encuentran sentidos a la vida. ¿Te parece? ¿Estás de acuerdo?
Espero que tu siembra de hoy sea mejor que la de ayer y la de mañana sea mejor que la de hoy.

AMÉN