“No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido.
Mateo 19,3-12.
Si ponemos nuestra mirada en el evangelio del Domingo, podemos notar que mirar a Jesús es caminar sobre las aguas. Seguir a Jesús es volar muy alto, atravesar tormentas e inevitablemente toparnos con turbulencias. Seguir a Jesús es meternos a pastorear entre las personas y los humanos (a veces) somos complicados. Pero esto el de “pastorear” no es otra cosa que una hermosa vocación de servicio. El pastor es el que “sirve al las ovejas” y no al revés. Es él quien se despierta antes que el sol para abrir el corral y así sus ovejas salen al campo a pastar. Él se tiene que quedar velando para que ninguna bestia las ataque, y si es necesario dará la vida por defenderlas y o rescatarlas. Debe de proveerles de alimentos, manantiales de agua, y curarlas si alguna se enferma.
Esta es nuestra misión, nosotros somos para las ovejas y no las ovejas para nosotros. Las “ovejas” humanas somos difíciles de tratar, trabajar con ellas y para ellas, requiere de entrenamiento para ir adquiriendo “actitud”. Y quien quiere seguir a Jesús debe dejarlo todo para entrar a distintos “simuladores de vuelo” en donde se nos pondrá a prueba. Este entrenamiento divino es parte de una preparación para algo mayor. Superando etapas podremos pasar de una misión a la otra, con mayor responsabilidad y demanda. Y en todas estarán presentes las tormentas y las turbulencias , solo así podremos convertirnos en verdaderos “Pilotos de Tormentas “. Y dependiendo de nuestra “atitud” podremos entender ese lenguaje en el cual Dios nos quiere entrenar. Es difícil decodificar cuando Jesús le dice a Pedro, “ven y camina sobre el agua”. También cuando le dice “ve y pezca un pez, saca una moneda de su boca y paga el impuesto por ti y por mi”. Entender ese lenguaje del “perdon y amar a los enemigos”,
” lo que se ate en la tierra quedará atado en el cielo, que todo lo que pidamos en su nombre se nos concederá, y si hay dos reunidos en su nombre Él estará entre nosotros.” Como podemos entender cuando Jesús nos enseña que tenemos que perdonar setenta veces siete, y a pesar de ser muy claro nos regala una parábola para que si no lo entendemos por lo sencillo lo entenderemos por lo más claro.
Hoy nos habla aún más claro, Dios nos hizo hombre y mujer y lo que Él une nadie lo puede separar. Y aún así los discípulos no entendían o no les convenía entender. ¿ Por qué? Quizás sea porque Jesús nos habla con la VERDAD, y eso a veces cae mal porque a pesar de saber y sentir que su Palabra es lo mejor para nosotros, cumplirla no nos conviene. Y depende nuestro entrenamiento para que nuestra actitud sea cada vez mejor, solo así sabremos responder según sus enseñanzas a las turbulencias cotidiana que nos presenta “el relacionarnos” con los demás.
Digo esto, porque ese relacionarnos con los demás es anunciar esa misma Verdad que anuncia el Señor. Verdad que asusta, incomoda, se sufre, etc… pero no deja de liberar y redime a las almas encadenadas a las cosas de este mundo. ¿Queremos ir al cielo? ¿Queeemos vida eterna? ¿Queremos resucitar? tenemos que saber ESCUCHAR LA VERDAD, VIVIR EN ELLA Y PREDICARLA. Confiemos en el Señor , el es nuestro Gran Piloto de Tormentas, que nos conducirá por un trayecto y con destino ya fijado. No necesitamos ver nada más que confiar que quien maneja la nave de la vida también es el controlador aéreo, dueño del espacio y por que no… amo de la tormenta. Que así sea

Daniel Rivas