Si las Vísperas empiezan con el Invitatorio se omite la siguiente invocación y se dice el himno.
Invocación inicial

(se hace la señal de la cruz mientras se dice)

V/. Dios mío, ven en mi auxilio.

R/. Señor Date prisa en socorrerme.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.

R/. Como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno
Norabuena vengáis al mundo,
niño de perlas,
que sin vuestra vista
no hay hora buena.

Niño de jazmines,
rosas y azucenas,
niño de la niña
después dél más bella,
que tan buenos años,
que tan buenas nuevas,
que tan buenos días
ha dado a la tierra;
parabién merece,
parabienes tenga,
aunque tantos bienes
como Dios posea.

Mientras os tardasteis,
dulce gloria nuestra,
estábamos todos
llenos de mil penas;
más, ya que vinisteis,
y a la tierra alegra
ver que su esperanza
cumplida en vos sea,
digan los pastores,
respondan las sierras,
pues hombre os adoran
y Dios os contemplan:

Norabuena vengáis al mundo,
niño de perlas,
que sin vuestra vista
no hay hora buena. Amén.
Salmodia
Ant. 1. Jacob engendro a José, el esposo de Maria, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Salmo 112: Alabado sea el nombre de Dios
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Jacob engendro a José, el esposo de Maria, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Ant. 2. José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

Salmo 147: Acción de gracias por la restauración de Jerusalén
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo.

Ant. 3. Los pastores fueron corriendo y encontraron a Maria y a José, y al niño acostado en el pesebre.

Efesios 1, 3-10: El Dios Salvador
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante Él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los pastores fueron corriendo y encontraron a Maria y a José, y al niño acostado en el pesebre.

Lectura Breve
2Co 8,9
Ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para enriquecernos con su pobreza.

Responsorio
V/. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

R/. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

V/. De su plenitud todos hemos recibido.

R/. Y acampó entre nosotros.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Cántico Evangélico
Ant. El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Ellos, creyendo que estaba en la caravana, se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos.


(se hace la señal de la cruz mientras se dice)

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Ellos, creyendo que estaba en la caravana, se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos.

Preces
Adoremos a Cristo, Hijo del Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana, y aclamémosle, diciendo:

Tú eres, Señor, el modelo y el salvador de los hombres

  • Oh Cristo, por el misterio de tu sumisión a Maria y a José, enséñanos el respeto y la obediencia a los que nos gobiernan legítimamente
  • Tú que amaste a tus padres y fuiste amado por ellos, afianza a todas las familias en el amor y la concordia
  • Tú que estuviste siempre atento a las cosas de tu Padre, haz que Dios sea honrado en todas las familias
  • Tú que quisiste que tus padres te buscaran durante tres días, enséñanos a buscar siempre primero el reino de Dios y su justicia
  • Tú que has dado parte en tu gloria a Maria y a José, admite también a los difuntos en la familia de los santos

V/. Como hijos que somos de Dios, dirijámonos a nuestro Padre con la oración que Cristo nos enseñó:

Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración
Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.


(se hace la señal de la cruz mientras se dice)

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna

R/. Amén